Los lunes siempre son duros, y si te duele todo el cuerpo, más. Hoy, levantarse ha sido un suplicio. Y es que al parecer, ayer en la carrera ejercité músculos que, o bien hacía mucho tiempo que no habían sido ejercitados, o directamente no lo habían sido nunca. Además, mi cuerpo acostumbrado a la vida aburguesada de los domingos por la mañana, irremediablemente ligados a copiosos desayunos que por la hora bien podrían ser almuerzos y a pausadas lecturas de prensa, aún debe estar preguntándose que ha hecho mal para que su dueño, o sea yo, lo castigara cambiando el agradable remoloneo dominical por el caprino trote montañero.

!El deporte es sanísimo!...Arf, arf...!Cómo disfruto!...GGGGGGG...Ojalá den oxígeno al acabar.

La verdad es que a pesar de estos pequeños pero molestos achaques físicos, estoy contento. La carrera que hice ayer,salió mejor de lo que esperaba.Invertí 4 horas y 22 minutos en recorrer 26 km... Una buena marca para mi actual estado de forma (el que no se conforma es porque no quiere). Además siempre tuve claro que el tiempo no era mi prioridad a la hora de correr. Disfrutar del paisaje, de los avituallamientos ( hmm....esos lacitos de miel que ponen...!Estan tan ricos!), del ambiente de las carreras que es excepcional, y ya en casa, hecho un ovillo en el sofá cual gato recién comido, recrearme en la maravillosa sensación de estar hecho polvo mientras las endorfinas campan a sus anchas por mis fueros... Eso es lo que de verdad merece la pena.